
La Planificación Estratégica
Planificar estratégicamente con la convicción de que es una herramienta clave para el desarrollo y sustentabilidad de las organizaciones deportivas, es uno de los pasos que hay que dar para comenzar su transformación y orientarlas hacia una gestión profesional.
Para poder entender la importancia que tiene la Planificación Estratégica en la Gestión de las Entidades Deportivas, primero tenemos que tener clara su definición: » Proceso por el cual una organización define las estrategias que considera necesarias para cumplir sus objetivos en el corto, mediano y largo plazo, estableciendo metas a cumplir, desarrollando planes operativos y precisando un método de evaluación permanente, que permita cumplir en forma eficiente las acciones programadas.» Una más gráfica: «Pensar adelantado».
Los clubes surgen del asociacionismo deportivo que se define como “…dos o más personas que se unen para realizar actividades sociales o deportivas en forma recreativa…”. Esas personas tenían como única motivación el generar un espacio que permitiera desarrollar actividades sociales y lúdico-deportivas.
Esta unión fue derivando en el tiempo en las entidades que hoy tenemos con los defectos propios de las organizaciones que no tienen un modelo de gestión, cualquiera sea su enfoque, concreto al que seguir
Uno de los problemas históricos de las conducciones de las entidades deportivas fue el de no programar su crecimiento con una planificación general que permitiera definir qué tipo de institución se quiere tener.
Los momentos sociales y económicos más las ideas de los que conducen determinaron su crecimiento no planificado. Así surgieron espacios deportivos en lugares que no permitían modificaciones posteriores, actividades deportivas que aparecían momentáneamente con mucho furor y luego desaparecían, dejándonos con los espacios y el personal para atenderlas, etc.
A las decisiones que toman los dirigentes en los clubes las podemos clasificar en impulsivas, a partir de situaciones emocionales, sin análisis y con alta incertidumbre en el resultado; intuitivas, desde el conocimiento y experiencia, con un análisis muy subjetivo, disminuyendo en algo la incertidumbre y estratégicas, aquellas que se toman a partir de un estudio más pormenorizado, con participación de todos los actores sociales y con un análisis de viabilidad positivo y con bajo margen de error.
Lamentablemente el proceso decisorio no responde a esta última clasificación, prevaleciendo en la mayoría de los casos las emocionales.
De haber una Planificación Estratégica, los aciertos se potenciarían y los desaciertos se podrían evitar.
Hay un proceso que debemos seguir en el que, primero llegaremos a conocer la realidad objetiva de la institución a partir de un análisis situacional (diagnóstico) en el que destacamos un trabajo de campo muy importante, con recolección de datos institucionales que nos brinden información de todas las áreas (administración, deportiva, comunicación, legales y contables, etc) más los aportes que puedan hacer todos aquellos que están dentro de la organización en base a entrevistas y/o encuestas que nos aporten su pensamientos y pareceres.
A partir de los resultados obtenidos, comenzamos a pensar el Plan Estrategico.
Primero definimos la institución con la enunciación de la Misión, la Visión, los Valores y las Políticas. Esto nos va a permitir precisar los lineamientos filosóficos y políticos sobre los que se van a asentar los pensamientos institucionales y que fortalecerán su cultura organizacional.
Junto con estas descripciones pensaremos los objetivos estratégicos que serán la base de todos los programas operativos que se implementarán para cumplir las metas y objetivos que nos fijemos.
Seguimos con la puesta en marcha y el monitoreo periódico de las acciones que se decidieron y por último, al finalizar temporalmente el proceso (no más de tres, cuatro años, por la dinámica de cambios que tienen las organizaciones deportivas), realizamos la evaluación final que será el punto de partida para el nuevo proceso.
El inconveniente en la implementación de este tipo de programas radica en lo difícil que se hace en este tipo de organizaciones, donde la gestión no está profesionalizada, es el control y seguimiento de las propuestas realizadas, con toma de decisiones más racionales que permitan adaptaciones permanentes a los cambios que se van produciendo en el entorno lo que tendría como resultado una administración mucho más eficaz y eficiente.
El problema es que los que toman decisiones de gobierno (los dirigentes), descreen de estas herramientas en las organizaciones deportivas, aunque las utilizan para gestionar sus emprendimientos personales.
Este el gran cambio cultural que tenemos que los gestores deportivos debemos fomentar.
