
La gestión de Recursos Humanos en un club
Se define a la organización deportiva como toda agrupación de personas u organizaciones que persiguen un objetivo común y son de carácter deportiva cuando los recursos que se generan provienen del sector.
Al tener objetivos que cumplir ese grupo de personas que interactúa deberá tener una vinculación tal que genere una sinergia, que permita que todos trabajen en función de la meta a alcanzar.
¿Qué se debe hacer para formar un equipo de trabajo que deje de lado intereses individuales para ponerlos al servicio de la organización o del objetivo a cumplir?
Lo más importante es que la persona a cargo de la conducción, generalmente impuesta por la organización, tenga la autoridad suficiente para poder impulsar el potencial que ese grupo de personas posee, cada uno en el rol asignado y con el solo propósito de cumplir con lo propuesto.
Para esto deberá tener algunas cualidades para cumplir con ese rol:
- Ser responsable
- Ejemplificar con su labor lo que propone para el equipo de trabajo
- Reconocer permanentemente las acciones de los integrantes del equipo.
- Ser un líder afectivo que tenga el equilibrio justo para una buena relación con el equipo y pueda establecer límites para convivir, sin perder de vista los objetivos consensuados.
- Tomar una posición de acompañamiento del equipo, delegando funciones, respetado decisiones y participando cuando las situaciones asi lo requieran.
Se puede tomar como ejemplo lo que sucede con los equipos deportivos.
En aquellos que han conseguido objetivos importantes, siempre se resalta la “química” que existe entre sus componentes. Esto, básicamente, es el acuerdo que hay entre los integrantes para obtener un resultado determinado.
No siempre los mejores forman el mejor equipo. Cuando se analizan las causas del éxito o fracaso de un equipo hay que saber qué grado de pertenencia y compromiso lograron sus integrantes.
El entrenador debe tener claro previamente que es lo que quiere, para poder formar el equipo de trabajo que el considere para poder obtener los resultados propuestos.
En las organizaciones pasa lo mismo. No hay forma de alcanzar los objetivos institucionales sin un compromiso real de sus integrantes por cumplirlos.
¿Qué se necesita para poder alcanzar los objetivos?
Del líder del equipo, básicamente, capacidad, responsabilidad, honestidad y una motivación personal que posibilite el movimiento del personal para alcanzar ese logro.
Del resto, además de capacidades y habilidades para cumplir el rol asignado, un convencimiento de que lo planteado es lo mejor para la institución y para ellos.
Ese convencimiento se logra a partir de las posibilidades de participación que le otorgamos a cada uno de los integrantes para desempeñar el rol que tiene asignado con la eficiencia y la eficacia que la organización necesita.
Cuando los trabajadores se saben parte de un equipo de trabajo que comparte una visión y unas metas, no tienden a objetar tareas que contribuyen al logro tanto de la visión como de las metas. Una visión para la empresa no se crea sólo con registrar una declaración bonita que pinta un futuro color de rosa. Se crea a diario mientras demuestra a sus empleados cómo trabajar para contribuir al éxito de la empresa y al bienestar de los clientes. Se crea mientras reconoce a cada integrante de su equipo por su contribución para el funcionamiento eficaz del todo. Cuando el equipo comparte esa visión, nadie usará como objeción no es trabajo mío. El trabajo se convierte en el desempeño exitoso del equipo, no importa lo que implique. (Lic. Marcelo Roffe)
